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Tener o no tener identidad sonora

¿Cómo suenan las marcas? Aunque parezca sorprendente, aún hay compañías cuyos responsables de marketing no se han hecho esta pregunta. Equivocadamente han debido de pensar que el sonido no importa. Sin embargo lo que escuchamos, cómo lo escuchamos y cuándo lo escuchamos, tiene una importancia vital en nuestra percepción.

Una voz aguda y nasal puede hundir a cualquier personaje, del mismo modo que la música tiene la capacidad de emocionarnos. Es indudable que el sonido puede hacer que nos atraiga o nos sintamos rechazo por una marca. Puede, en definitiva, definir la personalidad de un producto o un servicio y ayudar a conectar con su público objetivo.

No parecería sensato que ningún manual de identidad corporativa dejara sin describir los colores del logo o la tipografía a utilizar. Sin embargo ¿cuántos de esos manuales contemplan el tono, el ritmo e incluso la forma en que se ha de pronunciar el nombre de un producto o un servicio? En España aún nos preguntamos cómo debemos referirnos a marcas cono Nike o Firestone. Parece curioso que los departamentos de marketing hayan dejado deliberadamente que fuera el público quien determinara la pronunciación.

Obviamente hay mucho más que el sonido puede hacer por una marca y, afortunadamente, cada vez más de ellas lo tienen en cuenta. Una marca que no define cómo suena y qué cuenta está renunciando a ser escuchada.

Según el estudio Navegantes en la RED de AIMC, el 62% de los españoles consume audio en internet, mientras que el más del 44% es oyente habitual de podcasts. Es una tendencia al alza. En el mercado norteamericano, el 72% de la población escucha audio online e, incluso, el precio de la publicidad en un podcast es más alto que en el resto de formatos digitales. Estamos, por tanto, ante una tremenda oportunidad de “hablar al oído” a un público creciente. ¿Dejarán pasar la oportunidad las marcas?

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