Altavoces inteligentes

Google Home llega al mercado español para cambiarlo todo

Recuerdo la primera vez que vi un iPad. En su primera versión el funcionamiento era deficiente, no servía para sustituir a ningún otro aparato, no tenía una función específica y, sin embargo, molaba. Molaba mucho.

Es algo parecido a lo que he sentido al acercarme por primera vez a un Google Home. Más allá de que yo sea eminentemente auditivo y me apasione todo lo que tenga que ver con la voz, el altavoz inteligente de Google tiene ese ‘algo’ de los gadgets que llegan para cambiar las cosas.

La versión en español aún no anda del todo fina y tiene menos funcionalidades que su hermana inglesa, pero todo eso llegará pronto. Lo que es una verdadera experiencia es el hecho de no necesitar llevar nada encima para disfrutar de algunas de sus funciones. Hacer sonar música en Spotify, conocer las últimas noticias, gestionar la agenda, consultar una receta, conocer la previsión del tiempo, hacer la lista de la compra o apuntar un recordatorio son algunas de las funciones que están al alcance de cualquiera que sepa pronunciar las palabras mágicas: “ok Google”.

Con la llegada del internet de las cosas, o adaptando nuestros viejos aparatos mediante un sencillo y asequible enchufe inteligente (menos de 30 euros), controlar la lavadora, el microondas, la televisión o las luces de la casa, están ya al alcance de cualquiera que adquiera un Home por 59 euros. Puede que parezca ciencia ficción, pero ya está aquí.

Sin embargo, tengo la sensación de que las funcionalidades más disruptivas de los altavoces inteligentes, están por llegar. Amazon pide encarecidamente a los desarrolladores que entren en su plataforma y trabajen en habilidades para Alexa, el cerebro de Echo, su altavoz inteligente. Google también abre los brazos a todo aquel que esté dispuesto a inventar. De Apple y su HomePod poco se sabe. Pero probablemente lo que acabará dando el verdadero sentido a estos aparatos, esté gestándose ahora mismo en el cerebro de algún joven ingeniero.

Hay quien dice que los altavoces inteligentes no podrán funcionar tan bien en español como lo hacen en inglés, porque el nuestro no es el idioma internacional de los desarrolladores y nuestra gramática es más compleja. Sin embargo cada vez que el Google Home no ha cumplido alguna de mis órdenes (demasiadas, para mi pesar) no ha sido por no entender el idioma, sino porque la funcionalidad aún no está desarrollada. “Mi equipo está trabajando en ello” es una frase que se ha escuchado mucho en el salón de mi casa en los últimos días.

También se ha criticado que los altavoces, que deben ser conectados y permanecer estables en un lugar de la casa, no tienen sentido en una era en la que impera la movilidad. Pero lo cierto es que llegas a olvidarte del lugar donde está. Capta tus mensajes a mucha distancia (cuenta con dos micrófonos) y su sonido tiene la potencia suficiente para estar “en todas partes”. Como un dios moderno. Además, la experiencia puede continuar en el teléfono móvil o en cualquier otro aparato conectado con capacidad de reproducir sonido.

Respecto a la radio, los altavoces inteligentes ya han cambiado la forma de escucharla en los países anglosajones y todo apunta a que el camino en España será muy parecido. No es que se acaben las programaciones convencionales (me encanta escuchar Maratón Radio en mi Google Home), pero las FM dejarán de tener sentido en la medida en que las escuchas se produzcan, cada vez más, en aparatos cuya única conexión sea internet. Obviamente, las programaciones a la carta ganarán peso y la calidad de los contenidos será más importante que la marca de la emisora que los produzca.

Las grandes cadenas pueden ir olvidándose de las barreras de entrada que las protegen y también del EGM en el que viven  cómodamente. En un mundo de escuchas conectadas, la medición será mucho más precisa y la posición de privilegio de los beneficiados por la discutible encuesta del EGM, se verá amenazada. Por supuesto que aún tendrán la ventaja de partir en los primeros lugares de la parrilla de salida, pero el futuro se hará presente para atropellar a la velocidad de la luz a quien no esté ojo avizor.

Tal vez el Google Home no sea el mejor altavoz inteligente del mercado. Algunos expertos apuntan a que la experiencia con Alexa supera con creces al Assistant de Google. Pero, con la entrada en los hogares de estos aparatos, algo va a cambiar. La carrera emprendida por los gigantes de la tecnología para conquistar el mercado español es evidente. Hace muy pocas semanas, Amazon confirmaba que el Echo llegaría a España en 2018 y, en una apuesta relámpago por “dar primero”, Google ha puesto sus modelos en las tiendas esta semana. Tanta ha sido la urgencia de los de Mountain View, que se podría pensar que la versión en español es un Producto Mínimo Viable para lograr en nuestro país la posición de privilegio que se le resiste en Gran Bretaña y Estados Unidos, donde los smart speakers de Amazon fueron el regalo estrella de las pasadas navidades.

Todo esto no hace más que presagiar un futuro de cambios con un claro protagonista: el sonido. Abran los oídos.

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